Barrio de Fuejo

Autora: Asunción Rivero Cuesta

Porfolio fiesta de El Carmen 2001

Limita este barrio con otros de la parroquia como son Candenal, La Redonda, L a Pipa y la parroquia de Cabueñes. El edificio más sobresaliente del barrio y quizá de la parroquia en la quinta Bauer. Su propietario Fernando Bauer y Mampurgo era el representante de los negocios de la banca de la Casa Rothschild en España. Su conocimiento de la parroquia, como lugar de veraneo, hizo que la adquiriera hacía 1900 en el llamado Peñón de Fuejo 5 ha. que cercó con tapia y encargando el proyecto del palacete a Luis Bellido, quien diseñó un edificio con sótano, dos plantas y bajo cubierta con torreón lateral rematado con aguja. En su propiedad había u manantial de agua que abastecía a la parroquia pero que él derivó a través de tuberías para su propiedad y su abastecimiento, hecho al cual le sirvió para establecer un conflicto con los vecinos. Aunque los tribunales le dieron la razón en 1911, las relaciones estaban deterioradas con el vecindario que puso en venta la finca, y fue adquirida en 1917 por el empresario minero natural de Mieres, Inocencio Fernández Martínez, que cambiaría su primer apellido por Figaredo; se cree que debido a las minas que poseía en Figaredo (Mieres).

En el límite con el barrio de Candenal, en el camino de Cabueñes, se ubica una finca de 3,69 ha., la Granja Maruja, fundada en 1921 por el pintor y fotógrafo Arturo Truan Vaamonde. Retirad a su granja de Somió, se dedicó a la cría de animales y al cultivo de diferentes variedades de flores. Esta finca fue adquirida por Don Prospero, dueño también de la finca “Villa Herminia” donde tenía más ganado vacuno, el cual pasaría todo para la Granja Maruja. En la Quinta Herminia hubo una fábrica de caldo concentrado y de nuevo se volvió a explotar como guardería, siendo actualmente una urbanización del mismo nombre. La Granja Maruja fue donada a las Hermanas de la Caridad, las cuales durante años la continuaron dedicando a la cría de animales y a diferentes cultivos agrícolas, para luego pasar a ser en la actualidad la urbanización Los Naranjos.

Muy cerca o más bien en frente de esta finca, se encontraba un establecimiento mixto de tienda y chigre que llegaría a convertirse en merendero de solera “Casa Suncia”. En 1935 Santiago Cuesta compró  la finca. En 1939 su esposa Asunción Viña García queda viuda con dos hijas y ese mismo año le concede licencia para levantar una casa de dos pisos. Corrían los  tiempos de la postguerra y como tienda que era, en ella se recogían los cupones de las cartillas de racionamiento del pan, aceite… En los años 60 con una vieja gramola organizaban divertidos guateques muy conocidos por los vecinos de la zona. La construcción del Orfelinato Minero, hoy el actual INTRA, y de la Universidad Laboral, hizo que el negocio funcionara mejor y que fuera conocido por gente diversa, pues allí iban los obreros a por el bocadillo y los “pelleyos” de vino. El 4 de agosto de 1999 se derribó la antigua y emblemática construcción provocando nostalgia entre la gente, pero es un cambio más hacía la modernidad de que está siendo testigo la parroquia.   

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