Parroquia de Somió

HISTORIA.

De la historia o pasado de la parroquia de Somió poco podemos contar, puesto que sus libros, testamentos y registros de épocas pasadas fueron perdidos a causa del paso del tiempo y de la guerra civil al término de la cual esta parroquia, que se encontraba en uno de sus mejores momentos, quedó destruida con un aspecto desolador. Con ella la iglesia, que fue incendiada, donde se encontraban muchos datos del pasado. Los testimonios de que disponemos son los que vieron y oyeron los parroquianos de entonces, no los que podamos leer en documentos que lo testifiquen. Así sabemos qué hace siglos, este lugar era un inmenso bosque lleno de frondosos árboles y vegetación autóctona en el que habitaban fieras que atacaban a los habitantes próximos; así es que fue preciso pedir ayuda al rey que envió a grupos de hombres consiguiendo poco a poco ganarle terreno a las fieras.

SITUACIÓN GEOGRÁFICA.

La Parroquia de Somió está situada al oriente de la Villa de Gijón, ocupando una extensión de 10,5 kilómetros cuadrados de terreno accidentado con colinas y pequeños valles, de formas suaves, ondulantes y pintorescas. Limitando la Parroquia Somionesa con el mar Cantábrico, no carece de playas, acantilados ni cabos, cada uno con sus peculiaridades y encantos. Su rasa, que se eleva sobre la ciudad de Gijón y sobre el propio mar, brinda hermosas panorámicas hacia todos los puntos cardinales: mar, campo y ciudad. La situación geográfica queda más exacta enumerando sus límites: al norte el mar Cantábrico, al sur las parroquias de Cabueñes y Bernueces, al este la parroquia de Quintueles (Concejo de Villaviciosa) sirviendo de límite natural el río La Ñora. Al oeste, Gijón, siendo el río Piles quien se encarga perfectamente de delimitarlo.

SOMIÓ ALDEA PINTORESCA.

El diccionario de Pascual Madoz, escrito entre los años 1845-50, citaba como principal producción en la parroquia gijonesa de Somió, trigo, maíz, habas, centeno, patatas, abundante manzana, con la que se elaboraba sidra para consumo familiar, y ganado principalmente vacuno de carne, leche y caballar. Las numerosas caserías y hórreos existentes todavía en los años 40 y 50 del siglo XX hace pensar que efectivamente los habitantes de Somió se dedicaron a la ganadería tradicional siendo la explotación agrícola la principal actividad de la parroquia.

En el momento fundacional de la Asociación de Agricultores del Concejo de Gijón año de 1906, participan activamente sesenta y ocho vecinos de Somió (siendo en ese momento la población de Somió de 1.600 personas) el más alto número de socios de todas las Parroquias Rurales, alcanzando gran renombre alguno de ellos como son los casos de Manuel Tuya Cifuentes,  ligado toda su vida a la Asociación de Agricultores siendo directivo de la entidad  en distintos momentos y portavoz de su gremio de lagareros; fue Concejal del Ayuntamiento en los años de 1915 al 1919 y entre 1928 y 1936. Jorge García Blanco fue Presidente de la Asociación de Agricultores en varias ocasiones y Concejal del Ayuntamiento de Gijón  entre 1909 y 1911.

Vecino de Somió fue el primer Presidente de los Agricultores, Senén Rendueles Menéndez nacido en 1872 residente en Barrio de Fontanía de Somió y Concejal del Ayuntamiento de Gijón entre 1904 y 1906.  Baldomero García Medina “El Meneo” llegó a ser Presidente durante los años 1936 y 1937. A partir de los años cincuenta se convirtió en uno de los mayores productores del renombrado tomate de Somió  llamado “marmande”, junto con Manuel Tuya y Elías García, conociéndosele como el rey del tomate. Uno de los primeros en plantar tabaco en el concejo de Gijón fue Fernando Suárez Cifuentes de Somió.

En 1890 la llegada del tranvía facilitó las comunicaciones con la Villa de Gijón favoreciendo que Somió fuera una aldea preferente como residencia veraniega o de recreo para personajes foráneos dando a la Parroquia un carácter distinguido a partir de entonces. Como consecuencia se construyeron edificaciones de interés arquitectónico, como el palacio de Bauer (obra del arquitecto Luis Bellido), de Alejandro Pidal y Món lugar de reunión de la clase política regional, del obispo Ramón Martínez Vigil (hoy convento de las Agustinas), del Duque de Tarancón e hijo de la reina gobernadora, que fue centro de Selección Animal,  del conde de Benhavís, o de los condes del Real Agrado. destacan otras quintas y fincas también notables como La Riega (obra de Manuel del Busto) y La Redonda (hoy Museo Evaristo Valle); la antigua quinta de Fernández Vallín, del Duque de Riánsares, de Bertrand, de los Felgueroso,  “Villa María”, “Villa Nieves” (de García de la Cruz), el antiguo convento de Santa Laureana, “Virgen del Cobre” etc.

RIOS Y GÜELGAS.

Aunque es una parroquia rica en aguas subterráneas, no abundan los ríos ni arroyos que mantengan un cauce abundante. Algunos de estos ríos son El Peñafrancia, que viene de la parroquia de Deva, y que al unirse con el río Viñao a la altura de Las Mestas forman el río Piles integrado este por la confluencia de los ríos Llantones, Viejo y Peñafrancia, verificándose, los primeros, entre las parroquias de Vega y  Santurio. Por el lado oeste el río Pollo que desemboca en La Ñora sirviendo de límite natural con el concejo de Villaviciosa.

En la orilla izquierda del río Piles se formaba, en los años 50 del siglo XX,  un gran estero en la que crecían los juncales y otras plantas propias de terrenos húmedos llamados “güelgas” donde los vecinos de Somió, que vivían de la ganadería, segaban el “rozu” para el ganado. Hoy solo pervive en su estado casi natural una pequeña charca entorno al Pueblo de Asturias, al lado de las instalaciones de la Feria Internacional de Muestras de Asturias y otras construcciones.