Autores: José y María
Porfolio de las Fiestas de El Carmen 2025
José fue el primero que la vio e inmediatamente quedó “prendado” de ella, ayudaron: las vacas de Aurelio, les pites por la caleya y Lolo, el vecino, cantando “asturianaes”. Debo reconocer que a mí me daba miedo. Nos cogía en la última etapa de nuestra vida laboral y, a pesar del enorme esfuerzo que supuso trabajar allí, creíamos firmemente en sacarlo adelante.
Los principios fueron duros, muy duros incluso. Ninguno de los dos nos habíamos enfrentado antes a un negocio de este tipo, pero La Huerta era tan guapa que se merecía toda la ilusión y el esfuerzo por nuestra parte y, como ya he dicho, estábamos convencidos de conseguir el restaurante-merendero de nuestros sueños.
El entorno, el buen trato, la amabilidad en el servicio unido al empleo de productos de primera calidad fueron los ingredientes que aportamos día a día.
Poco a poco, conseguimos darnos a conocer, hacernos un hueco y un nombre entre los sitios adonde ir, cerca de Gijón y en un entorno rural.
Dimos a conocer productos diferentes como los calçots… de hecho, en invierno, las reservas de mesas eran mayoritariamente para degustar esta sabrosísima verdura con salsa romesco.
Después de casi 11 años de arduo trabajo, consideramos que había llegado el “ansiado” momento de descansar.
La Huerta representa para nosotros el segundo hijo que no tuvimos y por ello, sólo algo con un valor sentimental equivalente, como es la llegada de los nietos, nos ha hecho dejarlo el pasado mes de septiembre 2024.
