Autora: Virginia Álvarez-Buylla
Porfolio de las Fiestas de El Carmen 2025
Margarita Entrialgo y Maximino Moriyón llevan toda la vida juntos y esa vida está llena de su amor por Somió. Han vivido en Gijón y en Somió alternativamente. Alguna temporada en Gijón, por ejemplo, ahora pero siempre volviendo a su Somió del alma.
Ambos nacieron en Somió. Margarita y Maximino se criaron aquí, Margarita se dedicaba ayudar a su familia en las labores de la casa y el campo, cuidar las vacas, apañar patatas y también en la cocina en donde siempre estaba dispuesta a echar una mano a su madre sin rechistar. Se reunía con sus amigas cerca de la Iglesia en donde residían casi todos y llevaba una vida tranquila y feliz. Recorrían sin ninguna preocupación todas las tiendas de la época. Allí estaba Casa Vida y Pedro, antecedentes de la tiendina de Somió. Se acuerda que tenían un chocolate buenísimo. Allí se tropezarían Margarita y Maxi a menudo. Maxi iba a la escuela de niños. Su maestro Paco era muy buena gente, pero se marchaba todos los días unas dos horas y ellos se quedaban al cuidado de su mujer. No sabían a donde iba, pero se rumoreaba que tenía otro trabajo. A los niños no les importaba nada. Salían al patio o dónde podían y se dedicaban con pasión a jugar al football. Maximino recuerda aquellos años como los mejores de su vida. Aquellos tiempos en los cuales podían salir tranquilos, no les pasaba nada malo y sus padres también eran felices porque los niños se divertían y no tenían ni idea de los acosos, de niños hiperactivos, de psiquiatras ni de psicólogos.
Los padres de Margarita se mudaron a Gijón y ella iba a estudiar al Patronato de San José en dónde fue feliz. Iba a clase de pintura al óleo y era buenísima según sus profesoras y amigas, pero lo dejó al cumplir 16 años. También bordaba muy bien…
Maxi hizo su primera comunión a los cinco años, porque su madrina de la familia Prendes Pando quería estar presente y se marchaba para América pocos días después. A consecuencia de haber comulgado tan pronto, empezó la escuela a los 6 años. Cuando cumplió 14 años se cambió para el Instituto. Dado que no le gustaba mucho estudiar, decidió encontrar un trabajo. Algo que le resultó difícil, porque era muy joven. Lo consiguió en la farmacia de Gertrudis Valladares. Allí era chico para todos y dejó un recuerdo imborrable. De ahí se fue a Duro Felguera.
Cuando Margarita dejó el colegio volvió a encontrarse con Maxi y a partir de ese momento compartieron toda su vida. Maxi recuerda que estando con unos amigos vio pasar a Margarita a quién encontró muy guapa y enseguida preguntó por ella, los amigos le dijeron a Margarita que Maxi refrescaba por ella, a ella no debió parecerle muy mal porque desde entonces compartieron toda su vida. Margarita abrió una mercería que regentó hasta su jubilación.
Margarita y Maxi se casaron en la Iglesia de Somió y tuvieron dos maravillosas hijas, Carmen y Covadonga las dos muy inteligentes. Carmen fue una niña que solo vivía para estudiar. Siempre quiso estudiar medicina y cuando tuvo que elegir una especialidad, se decantó por la cirugía, en un momento en el que prácticamente todos los cirujanos eran hombres. Se convirtió en una de las mejores cirujanas de España. Fue condecorada con la gran cruz al mérito humanitario. En este momento compagina la cirugía con la Alcaldía de Gijón. Y también se convirtió en una de las mejores alcaldesas de España, un orgullo para sus padres y para todos los gijoneses.
Covadonga termina los estudios y comienza a trabajar. Se establece como autónoma en Somió, donde la familia tiene sus raíces familiares. Regenta desde hace años su propio negocio de Loterías y Apuestas del Estado en la zona comercial de Somió. Ambas hermanas fueron muy activas en la parroquia. Pertenecieron al Coro Parroquial, fueron catequistas, disfrutaban participando de la fiesta y excursiones del catecismo, en fin, siempre integradas con el resto del vecindario, como sus padres.
Margarita y Maxi han tenido una vida plena, rodeados por su familia y por sus amigos, y aunque ahora viven en Gijón, vienen a Somió en cuanto tienen un minuto porque aquí está su corazón…
