El recuerdo de Victorina (Vito)

Autora: María Eugenia Castiello

Porfolio de las Fiestas de El Carmen 2025

El 23 de enero, la noticia corrió como la pólvora, quedamos todos sobrecogidos, incrédulos, ante algo, que no nos parecía justo. Ha fallecido Victorina (nuestra Vito) nadie era capaz de asumir, esta pérdida. Todos pensamos el gran dolor que sentiría América, sus hijos, sus familiares y todas las personas que la queríamos, porque nosotros, estábamos rotos. Así se nos fue, de forma inesperada, en silencio.

Persona querida no, queridísima en la Parroquia de Somió, generosa, alegre, servicial, siempre dispuesta a echar una mano en todo. Y a la que saludábamos con frecuencia por Gijón en su bicicleta, haciendo recados. Ahora, es el momento de contaros la relación que tenía con las Fiestas del Carmen, el sábado, a media tare, llegaba al “Campu la Iglesia” con su fuente de arroz con leche; primera, segunda, tercera… siempre ganadora tanto, que, en los últimos años, no quería presentarse al concurso, lo llevaba, solo, para deleitar a sus muchos admiradores, siempre prestos y deseosos de catar, tan exquisito manjar.

La gran dedicación y cariño de América y Vito, a “La Alborada”. De buena mañana llegaba a casa de su madre, donde nos esperaban las dos con una sonrisa, el cafetín y las galletas, el primero, para Iván, que previamente nos había dejado el tractor con la bañera en la entrada para adornarla y sacar “La Alborada” , entre el ir y venir con ramos de laurel, brazaos de hortensias, cañaveras… alegría y risas, terminada la faena, llega la hora de la despedida, fotos de grupo, saludos y a recorrer los barrios de Somió despertando a los parroquianos.

Hacía las 10 de la mañana, parada en Casa Víctor, y ahí, estaba “nuestra Vito” esperando con una caja de su sidra y una fuente de arroz con leche muy deseada y esperada por todos, sin fallar nunca. Atentos al pistoletazo de salida, para armados cuchara en mano, dábamos, paso alante y marcha atrás. Siempre, entre agradecimientos y víctores (nunca mejor dicho) después bailábamos el Xiringuelu, a veces, acompañados por ella, fotografía de grupo, en la que se resistía a salir, pero acababa accediendo y después calurosa despedida. Como calurosa fue la que se le rindió al darle nuestro último adiós.

Querida Vito, siempre estarás en nuestros recuerdos, el “Carmen”, será un poco más triste y difícil sin ti. En mi modesta opinión, creo que es de justicia que, a partir de ahora, y en los años sucesivos el Concurso de arroz con leche, lleve tu nombre. Con tu generosidad, alegría y buen hacer, conquistaste nuestros corazones. Gracias por compartir con nosotros una parte de tu vida.  Te queremos. Hasta siempre Vito.

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