Autor: Ignacio Suárez Entrialgo
Porfolio Fiestas de El Carmen 2025
Hace unos cuantos años mi madre (Carmen Entrialgo, 90 años, nacida en Gijón, pero con raíces familiares paternas en La Corolla) me dijo:” Oye Ignacio, hijo, cuando era pequeña yo tenía una amiga muy amiga que vivía en Somió. Se llamaba Angelines. Yo iba a su casa a jugar con ella y con los vecinos de la casa de al lado, los Bertrand. Me acuerdo que sus padres eran D. José y Dª Rosalía. En la casa había un piano y Dª Rosalía nos hacía para merendar unas natillas con merengue que estaban de muerte. Ah, y esa casa había sido la central telefónica de Somió. ¿Existirá todavía?”
Pues la llevé a ver la casa, por fuera, y le dije que la hija de Angelines, Raquel, y su marido eran muy amigos nuestros …. Y se echó a llorar.
Entonces mi madre me contó que D. José y Dª Rosalía habían venido de Méjico y que habían comprado la casa, “La Central”; y que mi bisabuelo D. Alfonso Entrialgo, de La Corolla, y su esposa Dª Dionisia Acebal, de unas canteras que había en Roces con cuyas piedras se hizo el Muelle de Oriente, se hicieron muy amigos de D. José y de Dª Rosalía. Me dijo que D. Alfonso tenía varios hermanos, pero que sólo se acuerda de D. Juan, que vivía en “la casa de abajo” en La Corolla; y que D. Juan tenía varios hijos, pero que ella sólo recuerda a Dª Concha y a Dª Marina, que se casó con D. Pepe Cifuentes y que tuvo un hijo que se llamaba D. Juan José Cifuentes Entrialgo. Yo llegué a conocer a estas últimas tres personas y las recuerdo perfectamente.
Don Alfonso Entrialgo era maestro de obras y tuvo algo que ver en cómo conocimos todos La Central.
Y es que las casas tienen vida, la de las familias que las habitan y las de sus amigos más cercanos.
Lo que empezó siendo una relación de negocios entre D. José y D. Alfonso alrededor de un prosaico edificio, terminó en una estrecha amistad familiar que se interrumpió con el fallecimiento de D. José y Dª Rosalía.
Lo curioso es que, alrededor de 50 años después y sin saber nada de la historia común, la tercera generación de los Vázquez Higarza (D. José y Dª Rosalía) se encontraron en esa misma casa con la cuarta generación de los Entrialgo Acebal (D. Alfonso y Dª Dionisia).
Creo que hay lugares que son importantes no sólo por sí mismos, sino también por lo que significan.
En el caso de La Central, con ser un venerable edificio, fue…es importante para la Parroquia de Somió, dado que por su planta baja pasaron casi todos los vecinos en los inicios del siglo XX; pero también lo es, de una manera más entrañable, para las familias que la disfrutaron.
Hoy no podría volver a llevar a mi madre a ver “La Central”: Ya no está. Me consta que la intención de los actuales propietarios era rehabilitarla. No sé si la anciana estructura del edificio no pudo soportar la agresión de las obras. Lo cierto es que La Central ha desaparecido.
Desde estas líneas me atrevo respetuosamente a apelar a la sensibilidad de los nuevos propietarios con la historia y con la estética de la antigua casa y que, en la medida de lo posible, erijan un edificio coherente con nuestra querida Central.
